viernes, 18 de mayo de 2012

El juicio de Nuremberg



El 22 marzo de 2009, mi hermano y yo estábamos buscando una película en nuestra casa. Era un domingo y recuerdo muy bien que eran las cinco de la tarde, ya que a esa hora tenía que tomarme una pastilla. Desde que nos levantamos, a las 7:15 a.m., no había parado de llover. Llevábamos más de diez horas acostados viendo televisión. Me levanté a buscar algún DVD y encontré uno que me interesó muchísimo. Se llamaba El juicio de Nuremberg. Pensé que sería interesante verla ya que fue nominada a once premios Oscar. En la sinopsis decía que en el año 1948, tres años después del final de la Segunda Guerra Mundial (1939- 1945), cuatro jueces, cómplices de la política nazi de esterilización y limpieza étnica, iban a ser juzgadores de Nuremberg. Me atrajo mucho y quise verla, pero le pregunté primero a mi hermano qué horas eran y él me respondió qué eran las seis de la tarde.

 Mi hermano dijo que no quería verla porque era muy antigua ya que había sido hecha en el año 1961, aparte de esto duraba 186 minutos, así que tuve que rogarle más de treinta y cinco minutos para que la viéramos. Al fin, cuando lo convencí, empezamos a verla a las seis y cuarenta. Este filme me hizo pensar, ¿por qué el gobierno le da más importancia a algunos casos judiciales que a otros?, ¿no son todos iguales? También me hizo recordar la época en la cual Hitler asesinó alrededor de seis millones de judíos y su violenta política. Mi hermano se quedó dormido solo en los primeros cuarenta minutos, pero yo sí quise terminarla de ver.

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